Por: Francisco Vélez

Las más reconocidas doctrinas que estudian a la administración pública, coinciden en señalar que la principal función de los gobiernos, ya sean federal, estatales o municipales, es administrar los recursos públicos, es decir, manejar adecuadamente aquellos recursos, que principalmente surgen del pago de impuestos que cada ciudadano realiza.

En México ha sido evidente que uno de los principales motivos que ha generado el fracaso de los gobiernos federales y el desprestigio de quienes los encabezan, ha sido no lograr un crecimiento económico digno de la riqueza natural, productiva y cultural con la que cuenta nuestro país.

Desde su inicio en 2018, el gobierno encabezado por López Obrador, ha implementado “ajustes presupuestarios” que se ven reflejados en la disminución del presupuesto de diversas Instituciones Públicas integrantes del Gobierno Federal mexicano, que a la fecha son denominados popularmente como “austericidos”, pues para varias de estas Instituciones representan su ocaso. Irónicamente a principios de este año se recortó el presupuesto destinado en materia de salud para combatir epidemias.

Algunos otros ejemplos por citar al respecto son el recorte presupuestario que sufrió el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación; de esta forma los estímulos y becas para los investigadores en México se vio afectado. Los temas ambientales también fueron afectados debido a la disminución de recursos a instituciones como SEMARNAT, CONAFOR, CONAGUA y PROFEPA.

Y los recortes más sonados en este año 2020 son la disminución del 75% del presupuesto de operación para el Instituto Nacional de las Mujeres y la cancelación de entrega de más de dieciocho mil cuatrocientos millones de pesos que debían entregarse en los primeros meses de este año en recursos federalizados para veintiuna de las treinta y dos Entidades Federativas de México, recursos que estaban etiquetados para ser utilizados en temas como educación, seguridad pública, infraestructura urbana, entre otros rubros.

Ante estos recortes presupuestarios, la Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero señaló que recomendaba a las Instituciones Públicas: “Hacer más con menos”, solo hay que recordarle a la Secretaria que lo barato sale caro.

Por desgracia, en su fallida lucha por lograr cero corrupción dentro de la administración pública federal, El presidente López Obrador pretende que entre menos recursos públicos administren sus colaboradores, menos tentación tendrán para ejercer actos de corrupción, grave error.

Que no se equivoque el Ejecutivo Federal, los gobiernos se mueven con recursos, y reducir los recursos financieros con los que operan las Instituciones Públicas no es la clave para erradicar la corrupción, por el contrario rubros como ciencia, tecnología, protección ambiental, derechos humanos, equidad de género y por supuesto, salud y educación, son áreas fundamentales que requieren no solo mayores partidas presupuestarias, sino funcionarios públicos eficientes, que garanticen un adecuado manejo de estos recursos, es decir, el problema no es el dinero, sino quien lo maneja.

Respecto a este tema no caben los protagonismos partidistas, pues no es válido mencionar que el PRI, el PAN o el PRD lo hubieran hecho mejor, porque eso significaría un retroceso en los logros democráticos de nuestro país, en política como en la vida misma “El hubiera no existe”.

El gobierno debe asumir con responsabilidad el manejo de los recursos públicos, y asumir también las consecuencias políticas, económicas y sociales de sus decisiones; si la reducción de presupuesto público en áreas fundamentales para el desarrollo nacional no es la solución para mejorar nuestra economía, tendrán que responder de frente ante los gobernados.

En concreto, este gobierno debe comprender que con la economía de nuestro país no se juega, y menos aún con la de las familias que gobiernan, la disminución de presupuestos no puede ser un capricho gubernamental, la austeridad republicana no debe afectar el presupuesto de operación de las Instituciones Públicas, sino por el contrario debe verse reflejada en la forma en que se conducen los funcionarios que las integran, sueldos y gastos personales son los principales rubros que deben analizarse en materia presupuestaria, mantener a los servidores públicos, no debe costarnos tanto a los ciudadanos.

jvelez314@hotmail.com

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